A pesar de la agresiva política de «aranceles recíprocos» anunciada por la Casa Blanca, destacados economistas consideran que el fuerte potencial de consumo interno de China y sus estrategias de inversión centradas en las personas cuentan con un buen posicionamiento para contrarrestar los riesgos generados por estos incrementos arancelarios, informa el diario China Daily.
«Aunque la economía china enfrenta desafíos, el cielo no se está cayendo», ha dicho Chen Wenling, que fue economista jefe del Centro para Intercambios Económicos Internacionales de China y mantiene que esta economía «continúa siendo robusta y capaz de resistir tormentas».
El presidente estadounidense Donald Trump anunció el miércoles un impuesto del 10% sobre las importaciones de todos los países y tasas arancelarias más altas para docenas de naciones que tienen superávits comerciales con Estados Unidos, entre los cuales destaca China. En el caso de China, el impuesto ha sido fijado en el 34%, medida que ha sido contestada por las autoridades de Pekín con la aplicación recíproca de un 34% a todas las importaciones procedentes de Estados Unidos.
«La economía china ha mantenido una trayectoria de crecimiento estable durante las últimas décadas, y su enorme escala económica ha servido como un poderoso amortiguador contra las presiones externas», indica Chen.
Este año, el país asiático está redoblando los esfuerzos para impulsar la demanda interna, tanto en el gasto de los consumidores como en la inversión efectiva, con el fin de apuntalar su crecimiento. Al poner la demanda interna en primer lugar, China puede crear un modelo de crecimiento económico más estable y autosostenible que sea menos vulnerable a la volatilidad de los flujos comerciales mundiales, ha explicado Chen.
Li Daokui, director del Centro Académico para la Práctica y el Pensamiento Económico Chino de la Universidad Tsinghua, ha predicho que la tasa de crecimiento económico anual de China en 2025 «seguramente será más veloz que la del año pasado», y agrega que «los formuladores de políticas todavía tienen una diversa gama de herramientas políticas a su disposición».
«Una y otra vez, hemos visto que cualquier esfuerzo de las naciones occidentales para erigir barreras comerciales, imponer bloqueos tecnológicos o emplear otros medios de presión contra China, ha fallado constantemente a conseguir sus objetivos deseados», recuerda Li.
Asimismo, señala que el sistema operativo propio de Huawei, HarmonyOS, y la empresa emergente de inteligencia artificial DeepSeek sirven como ejemplos de esta dinámica. Lejos de obstaculizar el progreso chino, las presiones externas han catalizado un aumento en la autosuficiencia y la innovación autóctona.
El país tiene la «suficiente paciencia y determinación» para enfrentar los impactos de la administración Trump, puesto que las políticas estadounidenses se implementan precipitadamente, a menudo sin una estrategia muy pensada o una comprensión clara de sus implicaciones más amplias, añade Li.
Jeffrey Sachs, director del Centro para el Desarrollo Sostenible en Columbia University, ha declarado: «Estados Unidos tendría que reconocer que el ascenso de China no solo es bueno para China, sino también para los Estados Unidos y el mundo en general».
“Washington no tiene que aspirar a un mundo en el cual solo exista la prosperidad propia, mientras todos los otros permanecen en la pobreza. En cambio, tendría que esforzarse por un mundo donde la prosperidad sea ampliamente compartida y todas las naciones puedan cosechar los beneficios de la paz y la apertura”, asegura Sachs.