El presidente del PPC, Alejandro Fernández, cree que todas las direcciones nacionales del PP, sin excepción, hacen de trituradoras de los líderes del partido en Cataluña. «Desde que alguien asume la presidencia del PPC, se organiza una pinza para preparar su inminente sustitución», critica Fernández en su primer libro, A calzón quitao, (La esfera de los libros) que se publica este miércoles.
El dirigente tacha esta estrategia de «suicida» y dice que en la sede central del partido en la calle Génova de Madrid «defenestra a los líderes del PPC hagan lo que hagan». En el volumen, también reprocha «la obsesión» de Madrid por «encontrar un unicornio moderado» a Junts y rechaza la nostalgia del Pacto del Majestic. «Alianza empuja a Juntos a una mayor radicalidad. No podemos pactar con quien quiere destruir España», dice.
El libro, que ha salido a la venta este miércoles y que se presentará el próximo 14 de abril en Barcelona, se centra en tres grandes temas: los problemas «operativos» del PP por ser una alternativa en Cataluña, la «necesaria reforma constitucional» para proteger la unidad nacional, y la importancia de combatir las tesis independentistas para evitar que se «desmonte el Estado a cómodos plazos» con el apoyo de los socialistas, según denuncia.
Mayordomos de Génova
Sobre la primera cuestión, el presidente del PPC carga contra la estrategia que han usado «todas las direcciones» del PP con los populares catalanes, centrada en «las tutelas y las bazas». «La dirección nacional lo impone todo: candidaturas, mensajes, proyectos. Si sale bien, es gracias a su genialidad. Si no, es culpa del tutelado. Se le sustituye y a empezar de nuevo», critica Fernández.
De hecho, reprocha que la fórmula que utilizan las direcciones nacionales es siempre la misma. «Fuentes de Génova y del PP catalán sopesan los nombres de una persona para sustituir al presidente. Es igual el que las bases del partido en Cataluña hayan votado, se trata de una estrategia reiteradamente suicida de las direcciones nacionales», explica.
Para Fernández, esta estrategia, utilizada durante «casi cuatro décadas», es la que ha «atropellado» al PPC. «Si la sociedad catalana percibe que los líderes del PPC somos unos ‘peleles’ sin personalidad propia y que solo estamos para recoger en el aeropuerto a los que mandan de verdad, la sociedad catalana nunca confiará en nosotros», alerta.
El líder del PPC admite que su relación con los órganos de poder del partido «nunca ha sido idílica», ya que estos tienen «interiorizado» que los dirigentes populares catalanes «sólo existen para hacer de mayordomos» de Génova. «Pero me niego a asumir este escenario, no lo aceptaré nunca», apunta Fernández, que agrega que «nunca callará» ante lo que considera injusto.
Fernández insiste en que esta «defenestración política» la han sufrido la mayoría de los presidentes del PPC, como Aleix Vidal-Quadras, o Josep Piqué, y de algunos de sus homólogos en el País Vasco, como Alfonso Alonso o Borja Sémper. «¿Acaso los dirigentes populares catalanes y vascos somos babazores? ¿O quizás simplemente aspiramos a tener líderes sin tutelas?» se cuestiona.
Así, avisa de que este fenómeno ha provocado «la degradación progresiva» de los populares en Cataluña y que les imposibilita organizar un proyecto ambicioso, ya que, al final, todo «se acabará decidiendo desde fuera». Con todo, advierte de que hay que detener esta estrategia o la recuperación que ha experimentado el PPC el último ciclo electoral será «un espejismo».
Proceso español
Al volumen, Fernández también dedica parte de las páginas a hablar del proceso independentista. El líder denuncia que días antes del referéndum del 1-O defendió, ante la entonces vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, Soraya Saénz de Santamaría, que había que ponerse «en el peor de los escenarios» para que los independentistas se atreviera a hacer la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), y que ésta le respondió que le faltaba «perspectiva».
«Me sigue pareciendo increíble que pudieran creer que con diálogo se podía frenar a los independentistas, porque se veía claramente su determinación de saltarse todas las leyes posibles», reitera Fernández, que también condena que el discurso oficial del ejecutivo español fuera que «no se había producido ningún referéndum». «No había visto nunca nuestras bases tan hundidas», reflexiona.
Ahora bien, diez años después de este momento, el líder del PPC avisa de que «el separatismo ni perdona ni olvida» y que tarde o temprano exigirá lo mismo que entonces. Fernández reconoce que ahora mismo a ERC y Junts «no les conviene un referéndum inmediato porque lo perderían de goleada», pero que «están sentando las bases para convocarlo con un ambiente más propicio».
En este sentido, Fernández culpa al PSOE y al PSC de ser partícipes de esta situación y de llevar a cabo un «proceso español», que, según apunta, tiene como objetivo cambiar la forma del Estado hacia una «confederación asimétrica y plurinacional». «El proceso español es más peligroso que el primero, porque tiene una apariencia democrática y porque incluye a todos los socios de Sánchez», sostiene.
Mayor radicalidad de Junts
Precisamente, por la posibilidad de que el independentismo renazca en un tiempo, Fernández se opone a cualquier tipo de acuerdo con Junts. El líder del PPC relata que tras las elecciones generales de 2023 , su posición fue clara: rechazar cualquier conversación con los de Puigdemont. Un punto de vista que le llevó, tal y como expresa, a «semanas tremendamente duras» al partido, que «casi le cuestan el cargo».
«Corría la ridícula teoría de que no negociaban con el maléfico Puigdemont, sino con una especie de Junts bueno y moderado que apartaría del liderazgo al de Waterloo. Pero no sólo siguen dirigidos por él, sino que la presión de Alianza Catalana les empuja a una mayor radicalidad, como se está demostrando. «, subraya. » No somos nosotros los que tenemos que cambiar para seducir a Juntos, son ellos los que tienen que cambiar para aceptar las reglas del juego democrático. Y dudo que lo hagan», afirma el dirigente popular.
También sobre las últimas elecciones generales, Fernández admite que fue «un error» que el PP aceptara durante la campaña «la demonización» de Vox. «Si nosotros mismos aceptamos que pactar con Vox supone una amenaza para los derechos, es evidente que contribuimos a movilizar a una parte del electorado preocupado por estas cuestiones». Al mismo tiempo, lamenta que el partido de Abascal esté «más obsesionado con sustituir al PP que en echar a Sánchez».
Reforma constitucional
Finalmente, y con la voluntad de construir una alternativa a «la asunción del PSOE y el PSC del programa del nacionalismo» Fernández propone una reforma constitucional para blindar el Estado de las autonomías. «Mi adhesión a la Constitución es innegable, pero toca reformarla», asegura el líder del PPC. En concreto, plantea modificar la Carta Magna para que las competencias de las comunidades sean «más claras», para garantizar que la Administración no esté «cuadruplicada» o para blindar las primarias reales a los partidos, entre otras cuestiones.
Fernández reitera que el PSC «no es ni será un partido constitucionalista» y que hay que asumir esta realidad para adaptarse a lo que vendrá. «La única incógnita es hasta dónde estarán dispuestos a retar la legalidad para mantenerse en el poder», se pregunta Fernández, que les alerta de que «asumir suavemente el chantaje de los agresores que violan la ley lleva, más pronto que tarde, a envalentonar a quienes desafían el ordenamiento jurídico».