En un país como el nuestro no caben CDRs

Hay veces que hay que recordar verdades que no se entiende porqué no se explican. O sí se entiende por los intereses políticos e ideológicos que hay detrás. Como aquel rey del cuento de Andersen que iba en calzoncillos y nadie se atrevía a decírselo por miedo a que se lo tomara mal ya que creía que llevaba un maravilloso vestido que sólo no veían los más tontos.

Si Puigdemont se presentase en Barcelona en calzoncillos, los medios independentistas no podrían disimularlo pero los diez años de ‘procés’ nos han dejado un legado considerable de cuestiones evidentes negadas por quienes las han protaginizado. El Tsunami Democràtic, por ejemplo. La plana mayor del independentismo consideró que para protestar contra la sentencia del Tribunal Supremo a los responsables del referéndum de octubre de 2017, lo mejor era crear una plataforma opaca, sin identificar a las personas y los partidos que la formaban y lo dirigían. Una maniobra contraria a los criterios de funcionamiento de una democracia que comportó, como intuían los propios protagonistas, la fuga al extranjero de los máximos responsables, empezando por la secretaria general de ERC, Marta Rovira. ¿No podían haber convocado las protestas en nombre de los partidos y asociaciones que crearon este Tsunami que envió a la gente a pelearse con la policía en el aeropuerto de El Prat o el campo del Barça?

Otro invento en la misma línea han sido los CDRs, que primero eran Comitès de Defensa del Referèndum y ahora son los Comitès de Defensa de la República. Los medios de comunicación asumen que no se pueden hacer preguntas difíciles de contestar y por eso nos encontramos con titulares como éste: «La ANC y los CDR se manifestarán mañana contra la investidura de Illa» (El Periódico, 4 de agosto). La ANC es la plataforma que preside Lluís Llach y que cumple a rajatabla los deseos de Carles Puigdemont, candidato fallido a la presidencia de la Generalitat. Pero ¿qué es, qué son los CDRs? ¿Quién los dirige? ¿Quién decide qué hacen y qué dejan de hacer? ¿Cómo lo discuten? ¿Tienen portal de la Transparencia donde detallan los ingresos y gastos correspondientes a sus actividades?

Pocas horas después de que El Periódico publicara este titular, la ANC anunciaba que se retiraba de la convocatoria “ante los mensajes confusos y contradictorios acaecidos en las últimas horas”. Cataluña se ha acostumbrado en los últimos años a mensajes «confusos y contradictorios». Y a mentiras como un templo: «La trama rusa del ‘procés’ no existe».

Quizás ya haya llegado la hora en Catalunya de que nos traguemos menos mentiras, menos confusiones, menos contradicciones, menos silencios y falta de espíritu crítico en los medios de comunicación. Menos Tsunamis y menos CDRs y más dar la cara. Si la verdad nos ha de hacer libres ya va siendo hora de que llamemos a las cosas por su nombre.

Y esto vale para los CDRs que llenaban el país de lazos amarillos y esteladas como para los grupos anti-CDRs que, con pasamontañas y encapuchados, los arrancaban.

(Visited 142 times, 1 visits today)

HOY DESTACAMOS

Deja un comentario

Noticias más leídas